Título: El coronel Chabert. Seguido de El verdugo; El elixir de larga vida y La obra maestra desconocida.
Título original: Le colonel Chabert; El Verdugo; L’Élixir de longue vie; Le Chef-d’œuvre inconnu.
Autor: Honoré de Balzac.
Editorial / Fecha de publicación: Reino de Redonda / 2011
Páginas: 236
1.
En una tarde de verano bochornosa y encapotada, hallábame -como casi siempre- apoyado sobre mis cuartos traseros en una estación de Cercanias de la periferia barcelonesa esperando al convoy que me llevaría, en definitiva, a mi primera residencia. Andaba yo obturando detalles de una riqueza narrativa que harían excomulgar a diversos santos de segunda y tercera fila por su nimiedad si los comparamos al autor en cuestión, que no era Balzac, sino Andréi Platónov. En un futuro, cuando las remesas se agoten, crearé una categoría de Obras Memorables entre las cuales incluiré Chevengur.
Una tarde bochornosa y encapotada nunca depara encuentros casuales. Pero las estadísticas están para romperlas, para gozo de los estadistas.
Otro usuario de Cercanias se acerca a mis espaldas y presiona levemente mi hombre derecho con tal de elevarse grácilmente sobre la punta de sus zapatos. En mi cabeza se televisa la muerte instantanea de quien osa atreverse a usar parte de mi grupa como si se tratara del concierto de un cantante latino mojabragas. En cambio, me bamboleo a la manera de los impulsos eléctricos en las aves cuando quedan apresadas por los tendidos de alta tensión, y él pierde momentaneamente ese equilibrio precario de trapecista frustrado.
- ¿Qué estás leyendo?
- Una novela.
- Ya veo. ¿Rusa, verdad?
- Sí.
- ¿Es comunista el autor?
- Sí, aunque realmente se mostraba esceptico respecto a las políticas estalinistas.
- ¿Entonces es una obra anticomunista?
- En cierto modo. Parte de la base en que la estricta burocratización del funcionariado sovietico a la hora de aplicar las teorías del comunismo impelió la difusión de un mensaje veraz.
- ¿Tienes algún problema con los comunistas, hermano?
- No, para nada.
- Entonces, ¿por qué lees obras anticomunistas?
- No todo lo crítico tiene que ser “anti”. Es como reconocer en una persona indeseable a una mujer amada. Te preguntarás como pudo malograrse y cuándo fue inoculada con la ponzoña de la perfidia; pero siempre recordarás a una amazona aniñada, no a la puta golfa infecta del presente. Pero tenemos que reconocer la evidencia.
(Llega el tren; subimos el escalón. Dan ganas de llevar un par de piolets, mosquetones y cuerdas de nailon resistentes para entrar en el vagón. Ascensión vertical al monte Alstom)
- Tú estás loco como Balzac. Hizo de la literatura un estado demente, ¿lo sabías?
- No.
2.
Los relatos que acompañan a El Coronel Chabert son desiguales en forma y fondo, pero nos muestran a un Balzac tenebroso, sumido en la delectación por las historias macabras.
En El Verdugo -el mas flojo de los cuatro a mi parecer- la Guerra de la Independencia hace su aparición con un retrato sádico e inclemente de los militares franceses, en contraposición con la nobleza del linaje español presente bajo la forma de toda una dinastía.
El elixir de larga vida tiene el sustrato de algún cuento perdido de Las mil y una noches pero con otros referentes sombríos que no soy capaz de unir al original. Tiene una temática muy vanguardista para la época en que fue redactado; quizás este relato pudo inspirar en fechas posteriores a escritores como Villiers de l’Isle-Adam.
La obra maestra desconocida es sin lugar a dudas la ejemplificación del poderío narrativo de Balzac en este volumen: podemos observar una crítica feroz hacia la subjetividad del gusto en el arte, un retrato sobre la afectación de la senectud o un torbellino pasional que se transforma en ceguera.
3.
En el período mas patriotico de la historia de Francia, Balzac manifestó su disconformidad al Imperio con nouvelles como El coronel Chabert; los heroes expatriados que al dejar su vida en el campo de batalla por un sentimiento megalómano embadurnado de unidad fueron aclamados y condecorados al mismo tiempo que recibian la primera palada de estratos húmedos en sus cuerpos violaceos. Cuando esos fantasmas reaparecen en la civilización, entre la aristocracia, las loas al guerrero se convierten en caminos desandados; el mérito en la guerra es no vivir para contarlo.
Balzac fue tildado de loco por entender la verdad.
